{"id":1202,"date":"2026-01-03T18:37:07","date_gmt":"2026-01-03T18:37:07","guid":{"rendered":"https:\/\/losprimerosfuegos.com\/?p=1202"},"modified":"2026-01-03T18:38:53","modified_gmt":"2026-01-03T18:38:53","slug":"el-precio-a-pagar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losprimerosfuegos.com\/index.php\/2026\/01\/03\/el-precio-a-pagar\/","title":{"rendered":"El precio a pagar"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1202\" class=\"elementor elementor-1202\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-eb8fa52 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"eb8fa52\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-d7a4fe4\" data-id=\"d7a4fe4\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3557e61 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"3557e61\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<style>\/*! elementor - v3.7.1 - 14-08-2022 *\/\n.elementor-heading-title{padding:0;margin:0;line-height:1}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title[class*=elementor-size-]>a{color:inherit;font-size:inherit;line-height:inherit}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-small{font-size:15px}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-medium{font-size:19px}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-large{font-size:29px}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-xl{font-size:39px}.elementor-widget-heading .elementor-heading-title.elementor-size-xxl{font-size:59px}<\/style><h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">El precio a pagar<\/h2>\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-a439e0e elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"a439e0e\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-311701b\" data-id=\"311701b\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9591880 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"9591880\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t<style>\/*! elementor - v3.7.1 - 14-08-2022 *\/\n.elementor-widget-text-editor.elementor-drop-cap-view-stacked .elementor-drop-cap{background-color:#818a91;color:#fff}.elementor-widget-text-editor.elementor-drop-cap-view-framed .elementor-drop-cap{color:#818a91;border:3px solid;background-color:transparent}.elementor-widget-text-editor:not(.elementor-drop-cap-view-default) .elementor-drop-cap{margin-top:8px}.elementor-widget-text-editor:not(.elementor-drop-cap-view-default) .elementor-drop-cap-letter{width:1em;height:1em}.elementor-widget-text-editor .elementor-drop-cap{float:left;text-align:center;line-height:1;font-size:50px}.elementor-widget-text-editor .elementor-drop-cap-letter{display:inline-block}<\/style>\t\t\t\t<p>Est\u00e1 en su cama en posici\u00f3n fetal. El \u00fanico ruido es el del ventilador, est\u00e1 al m\u00e1ximo y apunta a su cuerpo. Las persianas est\u00e1n bajas y la habitaci\u00f3n est\u00e1 a oscuras, excepto por la luz del celular que ilumina su cara. S\u00f3lo lleva puesta una musculosa y un pantal\u00f3n corto, pero igual transpira. Su dedo en la pantalla mantiene un ritmo mon\u00f3tono.<\/p><p>Se levanta sin ganas y camina a la cocina. Tiene hambre. El hueco voraz exige ser alimentado.<\/p><p>Se asoma a la habitaci\u00f3n de su mam\u00e1 y la observa. Tambi\u00e9n est\u00e1 a oscuras, con el aire acondicionado prendido.<\/p><p>\u2014Mam\u00e1, ten\u00e9s que comer algo.<\/p><p>\u2014No puedo ni pensar en comer.<\/p><p>Tiene dengue hace una semana y sus rasgos son apenas reconocibles en ese rostro cadav\u00e9rico. El dolor de cuerpo no le permite levantarse y no tiene apetito.<\/p><p>Su hija le insiste con que coma, no porque le preocupe su salud. Le tiene envidia.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>***<\/p><p>\u00a0<\/p><p>La primera vez que se meti\u00f3 los dedos en la garganta ten\u00eda doce a\u00f1os. Las arcadas la asustaron, pero insisti\u00f3 hasta que su cuerpo estuvo vac\u00edo. Se sinti\u00f3 renovada. La soluci\u00f3n era tan simple que le dieron ganas de re\u00edrse. Ahora pod\u00eda comer lo que quisiera.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>***<\/p><p>\u00a0<\/p><p>A los catorce a\u00f1os su cuerpo se volvi\u00f3 m\u00e1s maleable. Com\u00eda poco, como su mam\u00e1, y cuando la voracidad del hueco se volv\u00eda incontrolable, despu\u00e9s vomitaba. Se mov\u00eda en ese espectro, poca comida y control de calor\u00edas, o hambre insaciable y luego la t\u00e9cnica infalible.<\/p><p>Era cuidadosa. Esperaba que todos en su casa est\u00e9n durmiendo o lo hac\u00eda antes de ba\u00f1arse y abr\u00eda el agua de la ducha.<\/p><p>Una madrugada su mam\u00e1 entr\u00f3 al ba\u00f1o y la encontr\u00f3 con la cabeza sobre el inodoro, los dedos en la boca. El shock le dur\u00f3 en la cara unos segundos y luego, nada. Ninguna expresi\u00f3n. Cerr\u00f3 la puerta y volvi\u00f3 a su cama. Nunca hablaron del tema.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>***<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Par\u00f3 de vomitar cuando el dentista le dijo que si segu\u00eda as\u00ed iba a perder un diente. A los diecis\u00e9is a\u00f1os las visitas a los m\u00e9dicos se hicieron recurrentes. Ten\u00eda la garganta en carne viva y la faringitis se volvi\u00f3 cr\u00f3nica. Ten\u00eda fiebre todas las semanas, dolor muscular, pod\u00eda desmayarse en cualquier momento. Su pap\u00e1 estaba desconcertado y su mam\u00e1 no hablaba mucho del tema.<\/p><p>Un solo m\u00e9dico los sent\u00f3 y les dijo qu\u00e9 estaba pasando, cu\u00e1les eran los riesgos. A ella poco le importaba lo que ocurriera en su cuerpo por dentro. Pero \u00bfperder los dientes? Ese fue su l\u00edmite.<\/p><p>Con controlar lo que com\u00eda le bast\u00f3. Su cara se volvi\u00f3 angulosa, sus gestos eran provocativos y ya no ani\u00f1ados. La forma en la que la miraban cambi\u00f3. En los ojos de sus compa\u00f1eras de clase hab\u00eda una mezcla de disgusto y desprecio. Cuchicheaban cuando ella pasaba, pero despu\u00e9s compet\u00edan para estar cerca, juntarse con ella en los recreos. Sus compa\u00f1eros, en cambio, ten\u00edan un brillo nuevo en los ojos al mirarla, algo que hab\u00eda visto antes, siempre dirigido a otras chicas.<\/p><p>Los m\u00e1s t\u00edmidos se pon\u00edan rojos si ella les dirig\u00eda la palabra, y los m\u00e1s confiados intentaban acompa\u00f1arla hasta su casa, hacerla re\u00edr con chistes est\u00fapidos o incluso, los m\u00e1s valientes, invitarla a salir.<\/p><p>En el colegio todos quer\u00edan ser sus amigos. La invitaban a sentarse en sus bancos, sumarse a sus grupos en el recreo. Se divert\u00eda con las luchas sutiles generadas a su alrededor. Era un poder embriagador. Pod\u00eda elegir a una chica unos d\u00edas, darle toda su atenci\u00f3n, para luego descartarla, elegir a otra e ignorar a la primera por completo. Esto s\u00f3lo incrementaba la desesperaci\u00f3n de sus compa\u00f1eras y sus intentos de llamar la atenci\u00f3n eran cada vez m\u00e1s pat\u00e9ticos. Se peleaban entre ellas, secretamente le hablaban mal una de la otra. Era la reina de esa peque\u00f1a colmena.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>***<\/p><p>\u00a0<\/p><p>A los veinte a\u00f1os comer lo justo y necesario ya era una simple costumbre, no requer\u00eda esfuerzo. Sus amigas insist\u00edan en comer hamburguesas grasosas de cadenas de comida r\u00e1pida, pero ella era una experta en fingir. Daba un peque\u00f1o mordisco, desarmaba su hamburguesa mientras las distra\u00eda con su voz, sus manos gesticulaban exageradamente para que sus miradas se alejaran de su comida, casi intacta.<\/p><p>En los cumplea\u00f1os, en donde siempre abundaba comida de todo tipo, a ella le dol\u00eda la panza, o ten\u00eda un an\u00e1lisis de sangre al d\u00eda siguiente, o ya hab\u00eda comido antes de ir. No comer era tan simple como andar en bicicleta.<\/p><p>A esta altura ya hab\u00eda pasado por un par de novios, a los que, o hab\u00eda enga\u00f1ado y luego dejado, o hab\u00eda parado de hablarles sin ning\u00fan tipo de explicaci\u00f3n. La devoci\u00f3n y el amor desmesurado la repugnaba y la aburr\u00eda. Se divert\u00eda jugando con cada uno, para luego pasar al siguiente. Viv\u00eda en la b\u00fasqueda de la confirmaci\u00f3n de que pod\u00eda conquistar a quien ella eligiera.<\/p><p>Le gustaba el sexo no porque sintiera placer f\u00edsico, ni siquiera ten\u00eda orgasmos. Disfrutaba ser mirada, la sed en la cara de un hombre cuando se sacaba la ropa. Le gustaba estar frente a un espejo, ella arriba, y observarse. El balanceo de su pecho, la planicie de su est\u00f3mago.<\/p><p>Al entrar a una habitaci\u00f3n llena de gente apenas miraba a los hombres. Sus ojos recorr\u00edan los cuerpos femeninos, evaluaban sus pechos, sus culos, el tama\u00f1o de sus muslos. No se relajaba hasta confirmar que, en promedio, ella era la m\u00e1s atractiva del lugar.<\/p><p>Las redes sociales se convirtieron en su nuevo reino. Su cuerpo, su obra m\u00e1s acabada, era bienvenido por usuarios an\u00f3nimos, le ofrec\u00edan devoluciones constantemente. Publicar una nueva foto era un ritual y cada vez que el celular vibraba con una notificaci\u00f3n nueva, el placer se expand\u00eda en su cerebro como una descarga el\u00e9ctrica.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>***<\/p><p>\u00a0<\/p><p>A los veintitr\u00e9s lo conoci\u00f3. Fue como haber sido impactada por un rayo. Se atrajeron como imanes. Le alcanzaba con tocarla para sentir que se prend\u00eda fuego.<\/p><p>A partir de ese noviazgo se descarril\u00f3. A \u00e9l le gustaba salir a comer, especialmente comidas grasosas y cal\u00f3ricas. Quer\u00eda mostrarle a ella sus lugares y comidas favoritas. Se quejaba de sus novias anteriores: eran quisquillosas con la comida, siempre estaban a dieta, nunca com\u00edan nada.\u00a0 Ella, entonces, com\u00eda.<\/p><p>Despu\u00e9s sent\u00eda el est\u00f3mago pesado y la culpa le carcom\u00eda el cerebro, pero cada vez duraba menos, su mente siempre volv\u00eda a \u00e9l, a sus pr\u00f3ximos planes, a su siguiente mensaje. \u00c9l era el sol y ella un simple planeta.<\/p><p>Cuando cumplieron un a\u00f1o de noviazgo hab\u00eda engordado diez kilos. Evitaba mirarse en los espejos, y los pantalones viejos los guardaba en un caj\u00f3n que no abr\u00eda nunca. Otras cosas hab\u00edan cambiado tambi\u00e9n. Algo le faltaba a los \u201cbuenos d\u00edas\u201d de su novio por la ma\u00f1ana, y los \u201cte amo\u201d por las noches parec\u00edan cada vez m\u00e1s mec\u00e1nicos, como un rito realizado sin pensar. El sexo era cada vez m\u00e1s infrecuente y siempre igual, el brillo en sus ojos ten\u00eda en cada oportunidad menos potencia. Ella segu\u00eda planificando: futuras salidas, nuevos restaurantes para conocer juntos, viajes para las pr\u00f3ximas vacaciones. Viv\u00eda en una neblina color rosa en donde s\u00f3lo pod\u00eda verlo a \u00e9l, a ellos, juntos. \u00c9l siempre ten\u00eda excusas para no verse, ve\u00eda a los amigos mucho m\u00e1s seguido que antes, a veces desaparec\u00eda por horas sin que ella supiera d\u00f3nde estaba, o con quien. En su cumplea\u00f1os dijo haberse olvidado de comprarle un regalo, y para compensar pag\u00f3 la cena para la cu\u00e1l ella hab\u00eda elegido el lugar y hecho la reserva.<\/p><p>La dej\u00f3 por mensaje. Le dijo que hab\u00eda cambiado desde que la conoci\u00f3, siendo honesto.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>***<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Est\u00e1 en la computadora familiar. Su mam\u00e1 a\u00fan est\u00e1 demasiado d\u00e9bil para levantarse de la cama, y le pidi\u00f3 que buscara fotos con su marido para publicar en redes y conmemorar su aniversario de casados.<\/p><p>En el interior de la carpeta \u201cfotos\u201d hay m\u00e1s carpetas, todas nombradas con distintos a\u00f1os. Las revisa una por una. Hay fotos de ella de beb\u00e9, regordeta, en los brazos de sus padres. Ella a los cinco a\u00f1os, en su \u00faltimo d\u00eda de jard\u00edn. A los ocho, en un festejo de cumplea\u00f1os al que casi nadie hab\u00eda asistido.<\/p><p>Un nudo en su est\u00f3mago crece a medida que abre las carpetas y mira sus contenidos. Se solidifica al encontrarse frente a frente con su imagen a los trece a\u00f1os. Le parece un cuerpo carente de forma. Usaba remeras anchas y pantalones rectos demasiado grandes. Su cara era redonda, ten\u00eda cachetes prominentes, la piel grasosa y llena de granos. El pelo lacio y largo, tambi\u00e9n grasoso, ca\u00eda pegado a su cuero cabelludo y a su piel, sin volumen ni brillo.<\/p><p>La adolescente en la pantalla le desagrada, apenas puede mirarla. Le parece fea y pat\u00e9tica, su expresi\u00f3n facial en todas las fotos refleja su sumisi\u00f3n, su verg\u00fcenza. Asqueada cierra la computadora y levanta la vista. Es de noche, en frente tiene una ventana y la chica de las fotos la mira. Hace una mueca de sorpresa, seguida por el horror. Se lleva las manos al rostro y el reflejo la imita. Se acomoda el pelo y pesta\u00f1ea una y otra vez, intenta romper el efecto. No sirve. Corre al espejo y la chica est\u00e1 ah\u00ed, de cuerpo entero. Gorda, vestida con un buzo demasiado largo y un jogging demasiado ancho. La mira con tristeza, los brazos cuelgan inc\u00f3modos, como si no supiera d\u00f3nde ponerlos.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>***<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Despu\u00e9s de la ruptura no se levant\u00f3 de su cama por una semana. Crey\u00f3 que, al menos, como le pasa a la mayor\u00eda, al separarse dejar\u00eda de comer. Pero se equivoc\u00f3. Sent\u00eda en el pecho un hueco demandante. Lo \u00fanico que lo calmaba era la comida. Encerrada en su habitaci\u00f3n com\u00eda cualquier cosa que encontrara en la cocina. Su mam\u00e1 la miraba de reojo, con desaprobaci\u00f3n, pero no le dec\u00eda nada.<\/p><p>Las redes sociales pasaron de ser un lugar de exposici\u00f3n a uno de consumo. Los seguidores, que sub\u00edan con cada posteo que realizaba, ahora s\u00f3lo bajaban producto de la inactividad de su cuenta.<\/p><p>Si antes no pod\u00eda mirarse en un espejo, a partir de entonces ya no puede ni siquiera mirar hacia abajo y observarse. Ya no ve a sus amigas, no sale nunca de su casa. Afuera el verano es espeso, el calor apenas permite respirar. Ella pasa horas en la cama, con las persianas bajas. Su cuerpo siempre transpirado, el ventilador al m\u00e1ximo, al borde del colapso.<\/p><p>Mira publicaciones y videos de mujeres con cuerpos delgados, que dedican su tiempo a ejercitarse. Nutricionistas explican por qu\u00e9 no deber\u00eda comprar una docena de facturas, miran directo a la c\u00e1mara con sus ojos redondos, sus facciones afiladas. Sus conocidas disfrutando de playas paradis\u00edacas y de piletas enormes, posando para las fotos en bikinis min\u00fasculas.<\/p><p>Compa\u00f1eras de la facultad, ex-compa\u00f1eras del colegio, chicas que nunca se distinguieron por ser demasiado delgadas, ahora se les marcan las costillas y los rostros sonrientes, antes cachetones, ahora son angulosos y delicados. Le recuerdan a la transformaci\u00f3n f\u00edsica que experiment\u00f3 su mam\u00e1: repentina y r\u00e1pida. Se pregunta si ellas tambi\u00e9n tuvieron dengue y si esos cuerpos nuevos son el resultado.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>***<\/p><p>\u00a0<\/p><p>Son las cuatro de la ma\u00f1ana de un s\u00e1bado y mira historias en Instagram. Le llega una notificaci\u00f3n: el mejor amigo de su ex-novio hace un video en vivo. El coraz\u00f3n comienza a latirle con fuerza, sabe que probablemente est\u00e9n juntos. Abre la cuenta que tiene s\u00f3lo para estas ocasiones y entra al vivo. Escucha risas y la imagen se ve borrosa, como si movieran el celular de un lado para el otro. Luego de unos segundos se da cuenta. \u00c9l est\u00e1, la c\u00e1mara gira cada cierto tiempo en su direcci\u00f3n. Acaban de salir del boliche, y casi puede sentir el olor del alcohol en su habitaci\u00f3n.<\/p><p>Los reconoce a todos, son los amigos de rugby. Tras la baja calidad de la c\u00e1mara y la mala iluminaci\u00f3n parecen todos clones, con sus melenas rubias, los dientes blancos cegadores, las camisas de colores claros que dejan entrever pechos y brazos hinchados y definidos.<\/p><p>Se puede ver que est\u00e1n en un auto, los asientos de cuero reluciente se distinguen durante segundos. Apenas puede verse algo definido a trav\u00e9s de las ventanas, s\u00f3lo un movimiento que de tan r\u00e1pido parece est\u00e1tico. La m\u00fasica retumba con un ritmo consistente, el auto parece vibrar.<\/p><p>Hablan a los gritos, se r\u00eden a carcajadas, y es casi imposible distinguir lo que dicen. El vivo se corta de forma abrupta, y es ah\u00ed cuando comienzan a llegarle las notificaciones de una cuenta con el nombre \u201cEgresadas del Mar\u00eda Auxiliadora\u201d y una foto del escudo de su escuela secundaria.<\/p><p>El perfil est\u00e1 repleto de publicaciones. A algunas las reconoce y a otras no. Chicas que fueron sus compa\u00f1eras en el secundario, posando desnudas, realizando gestos er\u00f3ticos. Una de las m\u00e1s recientes es una foto de ella, frente al espejo de su habitaci\u00f3n. La \u00faltima foto que le mand\u00f3 a \u00e9l antes de que la dejara. Puede ver c\u00f3mo aparecen nuevos comentarios, uno tras otro.<\/p><p>juampi.ruiz: qu\u00e9 gorda asquerosa<\/p><p>juanilopez_: alto matambre JAJA<\/p><p>lautaro_aguirre: @tomiferrari98 como te pudiste comer a esa gorda jajaja<\/p><p>tomiferrari98: @lautaro_aguirre JAJA qu\u00e9 hdp<\/p><p>Sale de Instagram y suelta el celular. Su cuerpo tiembla violentamente. Todo est\u00e1 prendido fuego. A su alrededor s\u00f3lo ve llamas rojas que lo consumen todo. Nacen de su pecho, en donde el ardor de la quemadura apenas la deja respirar. No se puede mover, no puede hacer nada m\u00e1s que estar ah\u00ed, viendo todo arder.<\/p><p>\u00a0<\/p><p>***<\/p><p>\u00a0<\/p><p>A la ma\u00f1ana llovi\u00f3 a cantaros. Cort\u00f3 al mediod\u00eda, pero la humedad es a\u00fan espesa, su piel se siente pegajosa y el pelo tiene un frizz incontrolable.<\/p><p>Su mam\u00e1, que ya no tiene fiebre y puede levantarse de la cama, pero que todav\u00eda no recuper\u00f3 el apetito, toma mate y mira el noticiero. Hace d\u00edas que no paran de hablar de la ola de calor y humedad. Ahora hablan de los mosquitos, se mueven en enjambres y parecen resistentes a cualquier tipo de repelente, que de todas formas no se consigue en ning\u00fan lado. Los casos de dengue suben sin parar y ya hay unos cuantos muertos.<\/p><p>En el noticiero sugieren evitar estar al aire libre en la medida de lo posible, sobre todo en parques y zonas verdes, en donde la cantidad de mosquitos es incluso peor.<\/p><p>Su mam\u00e1 frunce el ce\u00f1o y niega con la cabeza.<\/p><p>\u2014Nos queda un Off nada m\u00e1s, no s\u00e9 qu\u00e9 vamos a hacer. Cada persona con la que hablo tiene dengue o conoce a alguien con dengue.<\/p><p>Ella no le contesta, sus ojos est\u00e1n fijos en el televisor, como hipnotizados. En la pantalla se ven personas en un parque, sacuden sus manos en un intento in\u00fatil de espantar a los mosquitos, peque\u00f1os puntos negros que arremeten contra la piel humana sin descanso.<\/p><p>Se dirige a la puerta y su mam\u00e1, sorprendida, le pregunta a d\u00f3nde va, si el d\u00eda est\u00e1 horrible. La ignora y sale igual.<\/p><p>El parque est\u00e1 vac\u00edo, s\u00f3lo un par de personas pasean a sus perros. Caminan r\u00e1pido, agitan frente a sus caras cada cierto tiempo las manos que tienen libres. Los mosquitos forman hordas, acosan a los pocos que decidieron salir de sus casas. No parece importarles el repelente que se tiran energ\u00e9ticamente, ni siquiera cuando, desesperados, les tiran el l\u00edquido en su direcci\u00f3n.<\/p><p>Ella camina por el pavimento con pasos lentos, los hombros ca\u00eddos y la mirada perdida. Ignora los peque\u00f1os monstruos que le revolotean por la cara, zumban en sus o\u00eddos, le pican la piel. Encuentra un banco y se sienta, sin molestarse en secarlo. Sus ojos parecen la puerta a un vac\u00edo inabarcable. Est\u00e1 tan blanca como un papel y la gente que le pasa cerca no puede evitar mirarla, y luego irse apurados, como si la portadora de un virus potencialmente mortal fuera ella.<\/p><p>Se observa las manos, los mosquitos se acumulan. Ve que la pican, pero no los siente. Casi puede escucharlos, absorben su sangre, dan inicio a la purificaci\u00f3n.<\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-f759df9 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"f759df9\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-50 elementor-top-column elementor-element elementor-element-2910b8e\" data-id=\"2910b8e\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-89bc30a elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"89bc30a\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p><strong>Juana Riera (<a href=\"http:\/\/www.instagram.com\/juanariera\">@juanariera<\/a>) <\/strong>es soci\u00f3loga y vive en Calafate.<span style=\"font-size: 16px;\">\u00a0Escribe narrativa y poes\u00eda. Este relato forma parte de\u00a0<em>Lo que queda por perder<\/em>,\u00a0 un libro de cuentos protagonizados por mujeres todav\u00eda in\u00e9dito.\u00a0<\/span><\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-50 elementor-top-column elementor-element elementor-element-997aa87\" data-id=\"997aa87\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ada4ab7 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"ada4ab7\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<p><span style=\"color: #0964dd; font-family: 'Roboto Slab', sans-serif; text-align: justify;\">Gracias por leer hasta ac\u00e1! Si te gust\u00f3, no te olvides que pod\u00e9s colaborar con un cafecito. As\u00ed se sostiene este espacio.<\/span><\/p><p><a href=\"https:\/\/cafecito.app\/losprimerosfuegos\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.cafecito.app\/imgs\/buttons\/button_5.png\" srcset=\"https:\/\/cdn.cafecito.app\/imgs\/buttons\/button_5.png 1x, https:\/\/cdn.cafecito.app\/imgs\/buttons\/button_5_2x.png 2x, https:\/\/cdn.cafecito.app\/imgs\/buttons\/button_5_3.75x.png 3.75x\" alt=\"Invitame un caf\u00e9 en cafecito.app\" \/><\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfCu\u00e1l es el precio que se puede pagar por un cuerpo?<\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":1211,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"disabled","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":""},"categories":[6],"tags":[37,34,33,35,36],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losprimerosfuegos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1202"}],"collection":[{"href":"https:\/\/losprimerosfuegos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losprimerosfuegos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losprimerosfuegos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losprimerosfuegos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1202"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/losprimerosfuegos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1202\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1215,"href":"https:\/\/losprimerosfuegos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1202\/revisions\/1215"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losprimerosfuegos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1211"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losprimerosfuegos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1202"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losprimerosfuegos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1202"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losprimerosfuegos.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1202"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}