Ceniza y tierra
Dos textos breves y conmovedores en tono de despedida.
I
Hace tres días mi padre nos contó que está pagando su cremación. “No quiero que lidien con mi cuerpo, por eso decidí quemarme”, nos dijo con soltura y convencido de su decisión. Estábamos en el almuerzo familiar del domingo y nos quedamos mirándonos. Esa es la forma que papá tiene para contar sus cosas: frente a un asado o tirando indirectas por videos que ve y nos manda por tiktok.
Luego del almuerzo busque información: a cuántos grados se quema un cuerpo, qué urnas funerarias están de moda, qué celebridades fueron cremadas este año. Después me acosté a dormir la siesta y soñé que el pueblo estaba envuelto en una ceniza espesa, como si un volcán entrara en su fase de erupción. Afuera estaba mi padre intentando quitar la ceniza de arriba de su auto: “Esta ceniza arruinará la carrocería” decía enojado. Quería limpiar el auto para hacer un viaje. Me desperté con esta sensación:
que mi padre haría un viaje a la mañana,
que estaba feliz
que nos mandaría fotos
y que la pasaría bien sin importar,
sin importar el calor que iba a hacer
al lugar a donde va ir.
II
Ayer mi papá fue al cementerio para ver si no había filtraciones en el nicho donde está mamá. Lo había mandado a remodelar y tenía miedo de que le hicieran un mal trabajo. Su obsesión con la muerte va en aumento con los días, quiere dejar todo listo para volver a su lado.
Siempre me pregunté por qué no le dimos sepultura en la tierra a mamá. Puede ser que mi padre tenga miedo y la tenga resguardada en un rectángulo de hormigón, sabiendo que lo contrario puede florecer y esparcirse por todo el pueblo como una enredadera fluorescente, descontrolada y metódica.
Sería una bella flor, mi madre,
la gente la ocuparía para decorar su casa o sus fiestas,
olería a pastel y los pájaros cansados se bañarían en sus pétalos.
Pienso en que nombre le pondría a la flor de mi madre,
al caer la tarde pienso en esas cosas.
Mi padre vuelve del cementerio, está feliz: el agua no llega a mi madre. Aún así sigo pensando en qué nombre le pondría a la flor que crezca de mi madre si ella tocara tierra de nuevo.

